Kabum!
abro los ojos y miro al rededor. silencio...
me levanto súbitamente de la cama.
Al fin ha pasado. Amago a ponerme alguna prenda más encubridora, pero primero –nadie dice nada, no hay movimiento– Los vidrios de las celocías están intactos. voy corriendo agachada donde mi madre – el corredor está perfecto, la cortina del fondo, la que da a la calle se mece suavemente– ella está en su cama y al verme llegar de esta forma me pregunta: ¿qué pasó? – La bomba!, le digo.
Con una mirada cómplice sostenida nos decimos lo felices que estamos de estar vivas y la incertidumbre de ¿qué haremos ahora, qué está pasando afuera, por qué es tan diferente a como lo hemos imaginado?
Le doy un beso tierno en la mejilla. En ése momento llega mi hermana que duerme en la habitación más cercana a la calle –estoy aturdida, mi oído izquierdo llora– , está intacta y nos pregunta qué pasó. Le repondo que es la bomba y ella confundida se detiene en medio del corredor. La empujo hecia la habitación de mi madre que es lo más parecido a un bunker en la casa. Ahí, creo que la onda explosiva, las balas tardarían más en llegar o no llegarían. Afuera hay murmullos.
Paso el corredor agachada y llego a mi cuarto. tomo el pantalón más amplio, una chaqueta y me los pongo sobre la pijama. Mi hermana me dice que espere a ver qué es lo que pasa que no me apresure porque puede no ser una bomba. Nos asomamos por su ventana y encontramos a un hombre del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad ) en medio de la calle rodeado de otros dos miran en una dirección, al fondo el tumulto que hace fila en el DAS está inmóvil. otros cuantos desperdigados. Un poco de humo hace difuso el ambiente. Bajo corriendo y salgo a la calle sigo sin entender el cuadro, porque no hay indicios. Nada está quemado, no huele, no se ve, no se escucha ya. Sólo después de ver a mi vecina de enfrente sonriendo en su ventana, la escucho decir:
¿entonces se quedaron sin lucesita?
Fué un transformador lo que estalló. No hubo bomba, no ha habido. Seguimos a nuestra inapacible espera. Mi oído está adolorido y mi corazón no está funcionando bien.
Esperamos ansiosos que esta espera termine, y ojalá la realidad no sea como la hemos imaginado.



